sábado, 15 de diciembre de 2012

Spain is pain #80: El día como la noche, y la noche como el día.



La rescritura del héroe, reimaginar el cómic como medio y reivindicar el autor como creador último de la obra. Estas son algunas de las virtudes de las que hace gala el díptico El Héroe (Astiberri, 2011-2012) de David Rubín del que acaba de aparecer su segunda y última parte.

En la primera parte nos encontramos con un relato en el que la estética se da la mano con la narrativa para crear una historia en la que se crea un cuento posmoderno en el que Heracles no deja de ser tanto un esclavo de su destino como un héroe pop de nuestros tiempos. En esa construcción primigenia de un héroe cargado solo de valores positivos y en el que sus virtudes son su mayor cualidad. Pero que a la vez se cimenta a través de su némesis, a la vez que hermano, Euristeo un ser moralmente pobre que no es mas que una marioneta tanto del destino como de los dioses.

En esa concepción pop del héroe se nos muestra una idea, buscada por el autor y recreada con brillantez en la que predomina una paleta de colores vivos y claros. En la que se le da brillo a la única faceta de este construida a través de la superación de obstáculos en la que este no solo sale vencedor de todas las batallas, sino que no se deja llevar por la fiebre de la victoria ni por la orgía de popularidad en la que se ve inmerso.

Hasta ahí la primera parte de esta obra, todo esta dispuesto para la conclusión: los personajes, los escenarios y la trama. Rubín dispone todo en un relato que parece que va a ser continuista, pero no. El segundo volumen del héroe supone la batalla interior de este y el viaje a los infiernos (literal) y la lucha por desprenderse de su destino como sirviente del regente Euristeo. Todo se trastoca, el segundo volumen empieza como un sueño dorado en el que Heracles encuentra la felicidad personal para páginas mas tarde perderla. A partir de ahí los colores pasan a ser oscuros ya que sus propios demonios son los que deberá combatir, enfrentarse a todos los altos valores que antes defendía sin pensar se convierten en nimios.

No solo eso cuando Heracles llega al poder se convierte en un líder que va a dar al pueblo que lo ha alzado, lo cual sitúa esta segunda parte en total consonancia con los tiempos que corren. El pueblo como sustento del héroe es pues otra de las temáticas que aparecen de manera transversal en este díptico, las personas no aparecen tan solo como aquellos personajes que han de ser salvados de las garras las bestias mitológicas sino que son parte importante en la historia en la mano de los cuales se sustenta el poder de un héroe con cualidades divinas.

 

Independientemente de que la segunda parte sea superior a la primera la lectura conjunta de ambos títulos es completamente imprescindible. De hecho El héroe es ya un clásico del comic español, una referencia dentro del comic de autor y si me apuro del comic de superhéroes. Porque en esencia esta obra es una reflexión sobre la idea de esos seres que en el imaginario colectivo están destinados a salvarnos una y otra vez, de su función dentro de la sociedad y de los valores que este transmite al conjunto de la humanidad. En cuanto a la reescritura del héroe que hablábamos al principio no solo se basa en el aspecto gráfico sino en pequeños aspectos, digamos, de attrezzo: radio, mp3, coches, motos, etc. Que en ningún momento desplazan el interés del relato, es más ayudan a construir un relato de lo pop en la que se basa, sobre todo, la primera parte de la obra.

El héroe es un título lleno de virtudes gracias a un autor que es consciente de la valía de su trabajo y del valor del autor en la obra. Por eso esta obra es como es y no es una obra más que intenta reflejar al héroe tan solo a través de las escenas de acción si no a través de las de reflexión. David Rubín lo ha dejado claro así son los héroes nos guste o no: altos y fuerte, pero infelices. 

                                                                                                                                          @Mr_Miquelpg

1 comentario:

  1. Deseando de pillar este segundo volumen... Rubín es muuu grande

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